La lucha contra el cambio climático es tan ineludible y acuciante como la lucha por salir de la crisis económica. Es la opinión de Sergio Salinas, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Zaragoza, quien tomó parte ayer en los Cursos de Verano de la UPV/EHU.
Donostia. ¿En qué momento se encuentra la lucha contra el cambio climático?
Este es un momento especialmente inoportuno por la crisis económica. Además, a finales de 2012 se acaba el régimen jurídico que tenemos, el Protocolo de Kyoto, por lo que se acaba la obligación de restringir las emisiones. Estaba prevista la revisión de Kyoto, pero tras una serie de intentos en Copenhaghe o Cancún, no se ha conseguido nada.
¿Se está descuidando el medioambiente por los problemas económicos?
Sí. La crisis mundial no puede ser combatida ahorrando en los recursos que se destinan a luchar contra otro problema aún más grave. La crisis económica pasará, pero la crisis ambiental no.
Las encuestas de población muestran que el interés de los ciudadanos por los problemas medioambientales ha descendido desde el inicio de la crisis económica.
El problema no es la percepción que tenga la gente sobre la crisis medioambiental. Es lógico que les preocupe más el día a día. El problema está en que los políticos no pueden ahorrar en algo tan crucial. Ya hay propuestas en este sentido en la Unión Europea para relajar las restricciones sobre las emisiones de gases hasta que nos recuperemos de la crisis. Si en dos años no ha habido mejoras, los daños podrían ser irreversibles.
Este es un momento especialmente inoportuno por la crisis económica. Además, a finales de 2012 se acaba el régimen jurídico que tenemos, el Protocolo de Kyoto, por lo que se acaba la obligación de restringir las emisiones. Estaba prevista la revisión de Kyoto, pero tras una serie de intentos en Copenhaghe o Cancún, no se ha conseguido nada.
¿Se está descuidando el medioambiente por los problemas económicos?
Sí. La crisis mundial no puede ser combatida ahorrando en los recursos que se destinan a luchar contra otro problema aún más grave. La crisis económica pasará, pero la crisis ambiental no.
Las encuestas de población muestran que el interés de los ciudadanos por los problemas medioambientales ha descendido desde el inicio de la crisis económica.
El problema no es la percepción que tenga la gente sobre la crisis medioambiental. Es lógico que les preocupe más el día a día. El problema está en que los políticos no pueden ahorrar en algo tan crucial. Ya hay propuestas en este sentido en la Unión Europea para relajar las restricciones sobre las emisiones de gases hasta que nos recuperemos de la crisis. Si en dos años no ha habido mejoras, los daños podrían ser irreversibles.